Chile se aproxima a las anheladas temporadas de calor, época favorita para los veraneantes, pero temida por los llamados “inviernistas”. Se esperan índices UV que superarán niveles extremos en gran parte del territorio nacional, con temperaturas que ya comienzan a sentirse, como los 32° proyectados para el lunes 17. Ante este panorama, los especialistas reiteran la advertencia: la exposición solar sin protección sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de piel y el envejecimiento prematuro.
Pese a las constantes campañas de prevención, los chilenos aún no incorporan el fotoprotector como parte de su rutina diaria. En general, se usa solo en la playa o durante las vacaciones, cuando el sol es más evidente. Sin embargo, la radiación UV está presente todos los días del año. “Chile es uno de los países con mayor radiación solar del mundo, y aun así no tenemos el hábito de protegernos. La mayoría aplica fotoprotector solo en verano, y muchas veces una sola vez al día, lo que no es suficiente”, explica la dermatóloga, Dra. Catalina Buchroithner.
El problema, aseguran los expertos, no es la falta de información, sino la resistencia al uso diario. La sensación pegajosa o brillante que dejan algunos productos, el ardor en los ojos especialmente en quienes los usan en la ciudad o al hacer deporte, y la incomodidad de reaplicarlos durante el día son algunas de las razones más comunes. “Sabemos que la principal barrera no es el desconocimiento, sino la experiencia sensorial. Si el producto incomoda, la persona simplemente deja de usarlo. Por eso la innovación en texturas es tan relevante”, agrega la especialista.
Esta percepción ha impulsado a la industria a desarrollar fórmulas más ligeras, de rápida absorción y adecuadas para todo tipo de piel. Los dermatólogos recomiendan elegir siempre protectores solares de marcas reconocidas, con alta tolerancia incluso en pieles sensibles, y respaldadas por estudios científicos que garanticen su eficacia y seguridad.
“Hoy existen opciones que combinan una protección muy alta con texturas acuosas o en spray, ideales para quienes no toleran los protectores tradicionales. Un ejemplo es el Agua de protección solar FPS 50 de Vichy, con textura bifásica ultraligera y refrescante. Su versión con betacaroteno ayuda a intensificar el bronceado natural mientras mantiene una alta protección UVB/UVA; y su versión con ácido hialurónico aporta hidratación por 24 horas con un acabado imperceptible. No deja residuos, no irrita los ojos y es resistente al agua y al sudor, lo que la hace perfecta para los días de calor intenso”, detalla la dermatóloga.
Hoy, la fotoprotección no depende solo de la voluntad individual, sino también del avance científico que ha permitido desarrollar fórmulas más efectivas y sensorialmente agradables. Incorporar el protector solar en la rutina diaria es una de las medidas más eficaces para prevenir el envejecimiento cutáneo y reducir significativamente el riesgo de cáncer de piel.
En definitiva, las aguas solares han derribado las excusas más comunes: no son pesadas, no irritan los ojos, no dejan residuos y se sienten tan frescas como una bruma facial, pero con alta protección solar. Con innovaciones como la de Vichy, el clásico gesto de protegerse del sol se transforma en un ritual de bienestar y belleza que invita a disfrutar del verano con confianza y bajo la ciencia del sol.











