Por Pierine Méndez Yaeger
En un escenario internacional marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas, desigualdad y una creciente competencia por los recursos naturales, el desafío de construir paz duradera en un mundo interconectado enfrenta nuevos y complejos retos.
A ello se suman fenómenos como el cambio climático y el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial, que están transformando las relaciones entre países y sociedades.
Sobre estos desafíos conversamos con Hanry Hermosilla Gomes, Maharajah del Reino de Valley Kapatanga, en el sur de Filipinas; Presidente del Sudeste Asiático para la Paz en la llamada “Asociación de Nobleza del Sudeste Asiático”; embajador de UNICEF y asociado de la FBH para países de habla hispana.
Desde su perspectiva, el fortalecimiento del diálogo internacional, la cooperación entre regiones y la generación de acuerdos que permitan enfrentar desafíos globales son elementos fundamentales para avanzar hacia una cultura de paz.
También aborda el impacto del cambio climático, la desigualdad y el desarrollo de la inteligencia artificial, así como los desafíos que enfrentan el Sudeste Asiático y Sudamérica para estrechar sus vínculos.
Desafíos geopolíticos
– En un escenario internacional marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y polarización, ¿Cuáles considera que son hoy los principales desafíos para construir una paz duradera y qué papel puede desempeñar la cooperación entre el Sudeste Asiático y Sudamérica?
Hoy es difícil establecer una paz duradera sin un diálogo entre los diferentes actores que buscan ejercer control geopolítico y sobre los recursos minerales.
Las crecientes tensiones por estos recursos, especialmente por aquellos necesarios para el desarrollo de la inteligencia artificial, están generando nuevas escaladas de conflicto entre grandes actores como Estados Unidos y China.
En el Sudeste Asiático también existe una situación de tensión debido a la presencia de barcos pesqueros chinos en las costas de Filipinas y otros países de la región, muchos de ellos aliados históricos de Estados Unidos.
En este contexto, la cooperación entre regiones puede contribuir a generar espacios de diálogo y entendimiento.
– Ambas regiones tienen realidades históricas, políticas y culturales muy diversas. ¿Qué experiencias de diálogo, reconciliación y resolución de conflictos podrían compartir para fortalecer una cultura de paz a escala global?
Es fundamental generar espacios de debate y diálogo en los que ambas partes puedan sentirse representadas y actuar con confianza. Sin embargo, considero importante que exista también un tercero que pueda ejercer como árbitro, de manera que los acuerdos alcanzados puedan ser validados tanto por las partes involucradas como por la comunidad internacional.
– En un mundo cada vez más interconectado, los conflictos ya no se limitan a las fronteras nacionales. ¿Cómo pueden la diplomacia, la educación y la cooperación internacional contribuir a prevenir las tensiones antes de que se conviertan en crisis?
Siempre debemos recurrir a la vía del diálogo. Ya dejamos atrás esa época en la que, como seres humanos, creíamos que los conflictos solo podían resolverse mediante la fuerza. Actualmente, la fuerza puede utilizarse como una forma de establecer un equilibrio, pero no debe ser considerada como la resolución definitiva de los conflictos.
La diplomacia, la educación y la cooperación deben permitir anticiparse a las crisis y generar mecanismos de entendimiento.
– La desigualdad, la pobreza, la competencia por los recursos naturales y el cambio climático pueden convertirse en factores de inestabilidad. En ese contexto, ¿Cómo puede la construcción de paz incorporar el desarrollo sostenible y la justicia social como pilares fundamentales?
El cambio climático ya está alterando diversos factores a nivel global. Es posible mitigar sus efectos, pero para ello es necesario que los gobiernos se comprometan con políticas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Algunas empresas ya están desarrollando iniciativas, como la captura de CO₂ para transformarlo en piedra y almacenarlo a gran profundidad bajo tierra. Sin embargo, también debemos considerar el impacto de la inteligencia artificial. Si esta tecnología se desarrolla sin control, puede acelerar una mayor concentración de la riqueza y, consecuentemente, aumentar la pobreza.
Perspectivas Futuras
– Mirando hacia el futuro, ¿qué iniciativas concretas debería impulsar la Comisión para fortalecer los vínculos entre el Sudeste Asiático y Sudamérica, y qué mensaje transmitiría a los líderes políticos, empresariales y a las nuevas generaciones sobre su responsabilidad en la construcción de un mundo más pacífico?
Debemos avanzar hacia diálogos firmes que permitan generar medidas concretas y acuerdos formales, capaces de establecer garantías. Muchas de estas garantías ya están contempladas en la Carta de las Naciones Unidas, pero algunos gobiernos o entidades no las respetan o prefieren ignorarlas.
Uno de los puntos focales debe ser, además de la reducción de los gases de efecto invernadero, el control de la inteligencia artificial. También debemos analizar la necesidad de establecer límites a su utilización en determinadas actividades y trabajos humanos.
La paz requiere voluntad política, responsabilidad y acuerdos que sean respetados. El desafío es que el desarrollo tecnológico y económico avance acompañado de principios que permitan construir sociedades más equilibradas y un mundo más seguro.












