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CÁNCER DE CUELLO UTERINO ES DE LOS POCOS QUE SE SABE SU CAUSA

La principal (y casi única) vía de contagio es la vía sexual, por lo que es de suma relevancia utilizar la protección correspondiente y realizarse los exámenes de rigor, como el Papanicolau, cada tres años.

“Es uno de los pocos cánceres que uno sabe cuál es la causa y es la infección por virus papiloma. Esta es una infección que se contrae por vía sexual como vía de contagio preferente y casi única. En la medida que una persona comienza una vida sexual, está expuesta a que pueda contaminarse con el virus y por lo tanto a que pueda desarrollar el cáncer”, comentó el Dr. Juan Enrique Leiva, jefe CR. Obstetricia y Ginecología del Hospital Regional de Talca (HRT) y docente Postgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Maule.

Afortunadamente, desde que la persona se contagia el virus hasta que aparecen las lesiones pasa mucho tiempo, explicó el jefe de la Unidad de Oncología Ginecológica del HRT. Por ello, se calcula que desde que una mujer entra en contacto con los virus oncogénicos hasta que desarrolla un cáncer son en promedio 10 a 20 años, dependiendo de la agresividad del virus y de la inmunidad de la paciente.

Al respecto, el jefe del Programa Regional de Cáncer Cérvico-Uterino detalló que “El inicio en la vida sexual de la mujer en Chile se calcula que está entre los 12 y 14 años. Por lo tanto, el inicio del cáncer, uno debería encontrarlo en mujeres de más de 25 años. A razón de eso se define que la población que uno debe estudiar como programa, es la mujer de 25 hasta 64 años, haciendo un especial énfasis en la de más de 35 años porque en ellas se encuentra el 95% de la mortalidad del cáncer”, afirmó el médico.

¿Cómo detectarlo?

Existen tres etapas para poder informarse y lograr detectar la enfermedad si es el caso. La primera de ellas es la “prevención primaria”, en la cual a nivel nacional las mujeres de los 9 a los 12 años se vacunan contra los virus oncogénicos. El medicamento ataca a nueve de ellos que son los más comunes, desarrollando inmunidad en el organismo para controlar más efectivamente el virus.

La segunda etapa es la “prevención secundaria” y se basa principalmente en el examen Papanicolau, el que se ofrece a todas las mujeres mayores de 25 hasta los 64 años (cada 3 años) en los consultorios y sistema privado. “Del Papanicolau se rescata un informe que indica si hay células sospechosas. Este examen no es un diagnóstico sino más bien una orientación diagnóstica”, aclaró el Dr. Leiva.

La tercera es la “prevención terciaria” que contempla el tratamiento de lesiones preinvasoras e invasoras en la paciente detectadas en las dos fases anteriores.

El Cáncer Cervicouterino se caracteriza por ser silencioso y genera muy poca sintomatología. Cuando la manifiesta, es porque el cáncer está avanzado y muy complicado. Uno de los pocos síntomas y donde la paciente tiene que preocuparse, es cuando tiene sangramiento en la relación sexual. Este es un motivo para ir al ginecólogo (aunque tenga su Papanicolau normal) para evaluar el cuello del útero, ya que puede existir una lesión que el examen no detectó.

Panorama en la región

El profesional explicó que “desde los años 90’s en adelante ha bajado rotundamente la mortalidad de esta enfermedad (de 26 por 100 mil habitantes a 5.6 por 100 mil habitantes), pero la cobertura del papanicolau aún se mantiene baja, cerca del 60%, aunque esta cifra no considera la atención privada. La mortalidad en la región se representa en un 6.5 por 100 mil habitantes”.

En el Talca, se encuentran las condiciones óptimas para que las pacientes a quienes se les detectó esta enfermedad, sean atendidas. Existe un programa regional que incluye Curicó, Talca, Linares y Cauquenes, donde los especialistas tratan la enfermedad en sus ciudades si son lesiones preinvasoras; en el caso de que sean lesiones invasoras o cáncer, los doctores deben derivar a la paciente a la capital maulina.

El HRT cuenta con tres ginecooncólogos especialistas, quienes realizan todo el tratamiento tanto quirúrgico como Radioterapia y Quimioterapia. “Tenemos publicados cerca de 500 casos con una sobrevida del 90%, casuísticas que son comparables con otros centros nacionales e internacionales” comentó el doctor. Agregó que tienen como promedio “78 a 80 casos anuales y 30 a 35 en etapas precoces quirúrgicas (que es nuestra casuística) y el resto en etapas que requieren tratamiento de Radioterapia y Quimioterapia.”, finalizó.

Lo primordial en el Cáncer Cérvicouterino es la prevención en las mujeres, evitar las relaciones sexuales promiscuas, realizarse el examen Papanicolau en los periodos que corresponda, asistir al ginecólogo, realizar las consultas correspondientes si presenta dudas respecto a algún sangramiento irregular y por último, (y por eso no menos importante) que el hombre sea cuidadoso en el uso del preservativo, ya que como portador del virus, tiene una responsabilidad alta en el contagio de la enfermedad.

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