Ciencia y Tecnología

HACIA EL CAMINO DE UNA SMARTCITY

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• En Chile, no existe una normativa legal que regule y sea un incentivo para la construcción de ciudades inteligentes, sin embargo, si se pueden hallar algunos edificios que se pueden etiquetar como Smartbuilding y que responden a una arquitectura basada en materiales y tecnología de primer nivel.

Po Jorge Ricci Avalos

De seguro que en la era de la transformación digital son pocos los que han escuchado respecto del concepto de smartcity, ni mucho menos que existen funcionalidades de una ciudad que se pueden integrar y manejar en una nube pública, privada o híbrida, lo cual permite una serie de beneficios aún para el aparataje público de la urbe.

Una ciudad inteligente es un ecosistema compuesto por Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), que aplica prácticas de desarrollo sostenible para abordar los crecientes desafíos de la urbanización.

Por otro lado, en una urbe inteligente se genera una reducción de tiempos en desplazamiento vehicular. sustentabilidad con el objetivo de conseguir la eficiencia energética, administración de empresas y comunidades (smart building) e inclusive una reducción en la tasa de criminalidad. Estas son actividades que se pueden controlar en la nube en una ciudad inteligente.

“Una ciudad inteligente reacciona más rápido a incidentes capturados con cámaras de vigilancia, al implementar procesamiento de video en el borde de la red, en vez de enviar horas de filmación a un data center para que se analice con desfases de tiempos en relación a la acción en tiempo real”, ejemplifica Ramiro Herrera, Director de Carriers, Lumen Chile.

Una ciudad inteligente debe contar con una infraestructura digital robusta de redes de Internet de alta velocidad para la transmisión de datos, redes móviles rápidas, data centers, nubes, analytics, aplicaciones activas, sensores y dispositivos conectados a la red Internet.

Por otra parte, los ciudadanos interactúan con los ecosistemas de las ciudades inteligentes en una variedad de formas, utilizando teléfonos inteligentes, dispositivos móviles, realidad aumentada, así como vehículos y hogares conectados, entre otros.

En resumidas cuentas al tener una estrategia de smart City se debe considerar cuatro elementos. Primero, usa la tecnología, reduciendo el costo y optimizando los recursos. No compromete los recursos de las generaciones futuras en las decisiones y uso que se les da a los recursos. El segundo punto, es que la Smart City es inclusiva y transparente, usa canales de comunicación directa entre la gobernanza de la ciudad y los habitantes.

Opera con datos abiertos que permiten hacer seguimiento de las finanzas del gobierno local y considera el desarrollo de cambios. En tercer lugar, una Smart City genera valor para la ciudad, eso significa que hay infraestructura suficientemente adecuada para que haya buenos empleos, de calidad, y que se vaya desarrollando la innovación y competitividad al interior de esa ciudad. Y finalmente, nunca hay que perder de vista que la Smart city siempre busca mejorar la calidad de vida de las personas, por lo tanto está hecha para ellos, lo que significa que hay acceso eficiente con una cultura y espacios de entretención, todo lo que e necesita para una vida con alta calidad.

Gobierno municipal

Una ciudad cuenta con una administración pública que debe velar por la optimización tanto en los procesos internos como de cara a la atención al público.

Un modelo de smartcity requiere de una mejor gestión de servicios públicos y la integración de la tecnología -demótica- que apunta a lograr la capacidad de solucionar variadas situaciones que se dan en una urbe.

Sin embargo no solo se puede hablar de smartcity, sino que también de una municipalidad inteligente que cuente con un sistema cloud de respaldo para su información crítica con un modelo on-premise, escalable y de pago por uso. Como marca la tendencia de trabajo y operatividad de la infraestructura TI moderna.

Y es a nivel público que se deben tomar decisiones acerca de un proyecto de ciudad para alcanzar electromovilidad en el transporte público, estacionamientos inteligentes, dispositivos de seguridad con latencia reducida, implementación de tecnología cero en emisiones de CO2 o proyectos de alumbrado público LED con mando remoto, lo cual redunda en la calidad de vida del ciudadano.

Asimismo es un imperativo la tenencia de una Smart Grids o red eléctrica inteligente interconentada y donde se produce una generación bidireccional entre el proveedor del suministro y el usuario.

Actualmente en la Región Metropolitana, se está implementando el Programa Estratégico Sé Santiago Ciudad Inteligente, iniciativa público-privada de Corfo Metropolitano y Fundación País Digital, que busca posicionar a la capital como un referente smart City a escala internacional. Sé Santiago, se encuentra actualmente el 5to año de implementación de un total de 10 años, y sus principales ejes de ejecución de proyectos son movilidad, medioambiente, seguridad y recursos habilitantes para la ciudad.

“Juegan un rol clave las aplicaciones de Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) basadas en la nube, que son un pilar fundamental en las ciudades inteligentes; ya que reciben, analizan y gestionan millones de datos en tiempo real para responder y mejorar la calidad de vida de la población, a través de los municipios, empresas y ciudadanos, los cuales intentan mejorar la toma de decisiones de forma más inmediata posible”, analiza el ejecutivo de Lumen.

A lo que agrega que “en este contexto las aplicaciones del IoT basadas en las nubes reciben, analizan y gestionan datos en tiempo real para ayudar a municipios, empresas y ciudadanos a tomar mejores y más rápidas decisiones en respuesta a aplicaciones de control de tráfico, telemetría, luminarias o drones, entre otros”.

Por otra parte, en la capital existen algunos edificios que se pueden etiquetar como Smartbuilding, pero aún falta una normativa legal que pueda ser un incentivo para la construcción y desarrollo de una ciudad que vaya en esta dirección. Este contexto se aplica tanto en términos constructivos como de protección de datos.

“A la fecha no existe mención sobre aspectos que regulen o promuevan el desarrollo de edificios inteligentes, en los planes reguladores comunales, intercomunales, o en el Plan Regional de Desarrollo Urbano. Sumado a lo anterior, tampoco se observan cambios en la Ley General de Urbanismo y Construcción, en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, o incluso en la Política Nacional de Desarrollo Urbano. Sobre lo cual, el país posee la necesidad de alinear sus planes estratégicos territoriales, frente a la innovación y nuevos avances tecnológicos en el marco de la revolución 4.0, y también por supuesto, a las necesidades y desafíos planetarios que se presentan en la actualidad producto del cambio climático y calentamiento global.”, según explica Luz María García, gerenta Programa Sé Santiago de CORFO.

¿Nube pública, hibrida o privada?

El mercado de infraestructura TI ofrece un complejo y compelo ecosistema de soluciones para la instalación de dispositivos de nube de borde, donde se pueden configurar a gusto diferentes capacidades, capas e infraestructura complementaria como software de seguridad y otras aplicaciones.

Dentro de esta realidad se debe precisar que una nube híbrida está compuesta por nubes privadas y públicas siendo el nexo entre ellas el que los diferentes entornos de nube deben estar estrechamente interconectados entre sí, funcionando, en esencia, como una infraestructura combinada.

“Es una propuesta llamativa pues la combinación de nubes puede potenciar el trabajo sobre una smartcity, un ejemplo de aquello se puede dar en el respaldo de la información que perfectamente podría administrar la nube pública dejando la operacionalidad a la cloud privada, además se puede aprovechar esa misma operatividad en la nube privada en casos de alta demanda y ocupar a la nube privada para apoyar en esas instancias, de cualquiera de las formas que se utilicen, si son bien administradas generan un beneficio al propósito que es la buena gestión de la información en una smartcity”, explica Miguel Sanhueza, Director de la Universidad Tecnológica Metropolitana, Campus Virtual.
La verdadera ciudad inteligente

Un modelo de smartcity requiere de una mejor gestión de servicios públicos y la integración de la tecnología demótica que apunta a lograr un modelo capaz de solucionar variadas situaciones que se dan en una ciudad y por consiguiente una mejor calidad de vida.

Dentro de este escenario las aplicaciones de la Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) basadas en la nube, son un pilar fundamental en las Ciudades Inteligentes; ya que reciben, analizan y gestionan millones de datos en tiempo real para responder y mejorar la calidad de vida de la población, a través de los municipios, empresas y ciudadanos, los cuales mejoran la toma de decisiones de forma más inmediata.

Es dentro de este marco donde se deben tomar decisiones como la adquisición de infraestructura pública digital orientadas a satisfacer la demanda por una mayor eficiencia en la administración de la ciudad para resolver problemáticas que van de lo general a lo particular.

Una ciudad inteligente se define como aquella donde sus habitantes pueden llevar un alto nivel de vida, lo que se refleja en una mayor oferta de Smart-Buildings construidos sobre la base de la combinación de materiales sustentables y nuevas tecnologías que apuntan a la eficiencia energética haciendo más fácil la vida de sus residentes.

“En general son problemas que pueden ser de índole domésticos hasta organizacionales. Para el primero de los casos podemos pensar en la casa inteligente, desde poder habilitar todo electrodoméstico o sensores en el hogar hasta poder controlar espacios de frio/calor, luz/oscuridad, humedad y otros entornos que ayudarán a estas alturas ya no solo a la vivienda, sino que como se han dado las cosas, a la “oficina instalada en la casa”, argumenta el director de la UTEM Virtual.

Son pocos los ejemplos que hay en el mundo de smartcity pero es una inversión en infraestructura que vale la pena y está en carpeta de las grandes urbes del planeta.

Ejemplos concretos de este incipiente desarrollo en nuestro país están a la vista y existe una mayor visualización gracias a programas públicos de CORFO, como el Programa de Innovación en Construcción Sustentable (PICs), la reciente creación del Programa Estratégico en Productividad y Construcción y los instrumentos de apoyo a la implantación de Sistemas de Gestión de la Innovación a organizaciones públicas y privadas, le podemos agregar la creación por parte de la CDT de la Cámara Chilena de la Construcción, de lo que se ha denominado BIM FORUM, la que pretende difundir con el objetivo de masificar ella utilización de esta plataforma tecnológica en todos el sector, sin dejar de lado al MOP, al MINVU, entre otros actores relevantes, que son los promotores del PICs y han desarrollado una pauta para la construcción sustentable para vivienda nueva la que no es vinculante ni tampoco obligatoria.

En la ausencia de legislación en esta materia uno de los factores que empujan el mercado hacia una construcción mas sustentable e inteligente son las certificaciones que validan el nivel de sustentabilidad que tiene un edificio y garantizan los beneficios de este hecho a sus operadores. Un edificio corporativo con una certificación reconocida para sustentabilidad puede utilizarla también para fortalecer su imagen corporativa y cumplir compromisos de RSE. En Chile, la certificación más utilizada para la edificación comercial es la certificación LEED® (Leadership in Energy and Environmental Design o Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental en español), es un método de evaluación de edificios verdes, por medio de estándar de diseño.

Casos de edificios inteligentes

Edificio Lord Cochrane: este proyecto cuenta con 346 metros cuadrados de tejado, 135 paneles para la energía térmica, 4 depósitos solares de 10.000 litros de capacidad y dos bombas de calor con tecnología aerotérmica de 230 kWt. Este tejado, que funciona con energía solar, no solamente es un ejemplo de ergonomía y sostenibilidad, sino que realmente constituye una herramienta para reducir el consumo de los residentes, que gastarán un 40% menos con respecto a la instalación convencional con gas natural o GLP.

La solución desarrollada para el edificio Lord Cochrane de CIDEPA brinda oportunidades importantes en el sector de la cooperación entre empresas y nuevas perspectivas para los mercados inmobiliario y de la construcción en Santiago.
Edificio San Nicolás: la solución utilizada para el edificio San Nicolás, en el barrio residencial y comercial de San Miguel, se basa en el mismo concepto que la del Lord Cochrane, a la que añade un sistema de monitorización integrada en línea o en tiempo real. En el tejado eco-amigable del edificio San Nicolás se extienden 120 metros cuadrados de colectores solares térmicos, dos bombas de calor con tecnología aerotérmica de 130 kWt y tres calderas eléctricas auxiliares, que también en este caso producen un ahorro energético para los residentes.

Edificio Nueva Córdova; Enel X tomó como desafío implementar una instalación por toda la fachada del edificio, que estará compuesta por casi medio millar de módulos fotovoltaicos monocristalinos. La torre contará con tecnología de punta y será el primer edificio en Sudamérica de esta escala en implementar fachadas solares fotovoltaicas para la generación de energía eléctrica, además de estaciones de recarga de autos, bicicletas eléctricas y más.
Inclusividad

Todo proyecto socio-tecnológico, en el que se incluyen las smart Cities, tienen la capacidad de reproducir las brechas sociales o de reducirlas. Hoy, se está en el momento histórico, de poder ampliar la mirada, buscar nuevas formas de ofrecer soluciones ante necesidades sociales, culturales, económicas y ambientales.
Se vive en un mundo de ciudades, y es cada vez más urbano.

Las urbes han tomado tal protagonismo, puesto que son el motor de la economía global. Las ciudades pueden ser los principales actores para luchar contra los retos de cambio climático, desigualdad y pobreza.

Hay una verdadera conectividad física y digital, tanto al interior de las ciudades como entre éstas. La ciudad que es el lugar donde trabajamos y vivimos, pasa a ser un área que se puede ir desarrollando y que va
considerando el cambio de las personas y va generando un cambio propio.

Ahí hay un ir y venir entre lo que es desarrollo de la ciudad y el cambio de las personas. Lo que tiende a pasar es que el barrio va reconociendo las costumbres y estilos de vida que adoptan los habitantes: se van creando espacios verdes, llegan servicios para abastecer las necesidades de los habitantes. Esta es una de las miradas
de una smart City.

Las smart Cities desarrollan la inclusividad por sí mismas, porque incorporan tecnologías que permiten a cada una de las personas que pertenecen a la ciudad ser parte de ésta. Tiene incorporada

infraestructura y tecnología consciente de que existen personas en la tercera edad o no videntes que no van a cruzar con los 20 o 30 segundos que les permite el semáforo. “Las tecnologías incorporan las diferentes

realidades de las personas que habitan las ciudades. A nivel nacional, existen las iniciativas que están enfocadas en la eficiencia energética, con luminarias programadas para prenderse cuando se acaba una
luminosidad específica en algunas zonas”, argumenta Lorena Santana, directora ejecutiva de Do! Smart City.
También hay iniciativas enfocadas en la eficiencia hídrica y arbolización, considerando los temas de riego y renovación de los árboles. Otras están centradas en la seguridad, con cámaras habilitadas por el mundo público.
Acá está el desafío de que éstas se coordinen con el sector privado, y
así se tenga mejor información y una analítica completa. Otras cámaras
analizan el tráfico, como es el caso del trabajo de la UOCT. La Corporación de la Región Metropolitana, por ejemplo, busca instalar un verdadero dashboard que va monitoreando temas medioambientales, de
tráfico y de seguridad.

 

 

 

 

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