Salud

Chía alcanza el segundo lugar entre 20 fuentes de proteína evaluadas en nuevo índice presentado por investigador de Cambridge

Reconocida por su aporte de fibra, omega-3 y proteína, la chía suma un nuevo antecedente que respalda su destacado perfil nutricional. Un análisis publicado en Frontiers in Sustainable Food Systems la ubicó en el segundo lugar de un grupo de 20 alimentos ricos en proteína evaluados mediante el BPI Score (Better Protein Index Score), una nueva metodología presentada por Chris Macdonald, investigador de la prestigiosa Universidad de Cambridge.

El resultado refuerza el posicionamiento de la chía como fuente vegetal de proteína y aporta una nueva perspectiva sobre su perfil nutricional. En la clasificación general, la chía quedó inmediatamente después del tofu y por delante de alternativas como porotos, quinoa y lentejas, además de fuentes de origen animal consideradas en el análisis. Las fuentes de origen vegetal ocuparon todo el quintil superior de la clasificación, reforzando el interés por evaluar las proteínas desde una perspectiva que integre nutrición y sostenibilidad.

Para Benexia -empresa chilena dedicada a la producción, procesamiento y distribución de ingredientes a base de chía- el resultado aporta una nueva perspectiva sobre esta semilla, ya que “durante años, la conversación en torno a la chía se ha concentrado principalmente en su contenido de nutrientes. Este nuevo ranking pone en evidencia otra dimensión muy interesante: su potencial como fuente sustentable de proteína, no solo desde su perspectiva nutricional, sino desde el punto de vista de la salud de las personas y del ecosistema. Para la industria alimentaria, esto abre nuevas posibilidades para mirar la chía desde una perspectiva más amplia”, explicó Carolina Chica, Nutrition & Regulatory Director de Benexia.

El ranking no evalúa únicamente cuánta proteína contiene cada alimento ni pretende determinar cuál es “más saludable”. El BPI Score compara las fuentes desde dos grandes dimensiones; “People”, reúne variables relacionadas con la nutrición como el contenido de sodio, grasas saturadas, colesterol, si se trata de una proteína completa, precio y disponibilidad; “Planet”, considera emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del agua y uso del suelo y del agua.

La chía quedó entre el 20% mejor evaluado en ambas dimensiones. Esta combinación explica su posición en el resultado general y permite entender por qué el índice entrega una mirada distinta a las comparaciones centradas únicamente en el valor nutricional o el impacto ambiental de los alimentos.

El BPI Score se encuentra en su primera versión y su autor reconoce limitaciones. Los indicadores de precio y disponibilidad, por ejemplo, fueron construidos con información del mercado británico y existen otras dimensiones que todavía no forman parte de la evaluación.

La posición alcanzada por la chía suma así un nuevo antecedente sobre su potencial como fuente vegetal de proteína y abre una mirada distinta sobre esta semilla.

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