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Chile se vuelve más cafetero: por qué los consumidores están aprendiendo a tomar mejor café

Origen del grano, tostado, métodos de preparación y perfiles de sabor comienzan a ganar importancia entre consumidores que buscan calidad y nuevas experiencias. Las nuevas generaciones están entre las principales impulsoras del café de especialidad.

 

El café está dejando de ser solo una bebida para despertar o acompañar el desayuno. Los consumidores están aprendiendo a reconocer diferencias entre granos, orígenes, tostados y formas de preparación, impulsando una cultura que pone mayor énfasis en la calidad y la experiencia.

Según el estudio National Coffee Data Trends (NCDT) 2026 de la National Coffee Association (NCA), realizado sobre una muestra representativa de 1.850 adultos en Estados Unidos, el café de especialidad continúa ganando terreno: su consumo semanal aumentó de 53% en 2022 a 58% en 2026. Además, el 47% de los adultos consumió café de especialidad el día anterior, superando al café tradicional, con 42%. Entre las personas de 25 a 39 años, el 69% había tomado café de especialidad durante la última semana.

“Estamos frente a un consumidor mucho más informado y curioso. Hoy existe mayor interés por saber de dónde viene el café, cómo fue tostado, qué características tiene y cómo influye la preparación en el resultado final. Ese conocimiento hace que las personas sean más exigentes y busquen una mejor experiencia en cada taza”, explica Rodolfo Tapia, gerente de Marketing de Marley Coffee.

Este cambio también se refleja en las formas de preparación. Al espresso, cappuccino o latte se han sumado métodos como V60, prensa francesa, AeroPress y cold brew. La tendencia ha llegado además al hogar, donde máquinas, molinillos y métodos manuales permiten experimentar con molienda, temperatura y tiempos de extracción.

El estudio 2026 también pone el foco en cómo se consume el café de especialidad, analizando métodos de preparación, niveles de tostado, preferencias de sabores y consumo de preparaciones frías, señales de una categoría que se vuelve cada vez más diversa.

“El café está viviendo un proceso parecido al que ocurrió con el vino. A medida que las personas aprenden, comienzan a reconocer orígenes, procesos y sabores distintos. Ya no se trata solamente de tomar café, sino de entender qué estamos tomando y disfrutar la experiencia que existe detrás de cada taza”, agrega Tapia.

Hoy el  desafío para la industria es acompañar a este consumidor más informado, acercando conocimientos que hasta hace algunos años estaban principalmente reservados a baristas y especialistas.

 

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