Hay conversaciones que solo comienzan a tener sentido cuando una llega a cierta etapa de la vida.
ENCUENTRO CON TU PIEL
Más de 700 mujeres se reunieron en Prendidas Fest para hablar de una etapa que durante años estuvo llena de silencios: la perimenopausia y la menopausia. Una conversación que fue mucho más allá de los sofocos y que puso sobre la mesa los cambios hormonales, el estado de ánimo, la sexualidad, la crianza, el cuerpo y también la forma en que las mujeres se miran a sí mismas.
Durante diez horas, Prendidas Fest reunió en el Hotel Sheraton Santiago a mujeres mayores de 35 años en torno a especialistas, conversaciones, talleres, música y comedia, con una mirada puesta en el bienestar femenino y en la necesidad de vivir esta etapa con más información, comunidad y menos prejuicios.
Porque cuando hablamos de menopausia no hablamos solamente de hormonas. Hablamos de todo lo que ocurre mientras el cuerpo cambia y nosotras seguimos adelante con nuestra vida. Y, entre esos cambios, hay uno que vemos todos los días frente al espejo: la piel.
CUANDO EL ESPEJO TAMBIÉN EMPIEZA A CONTAR LA HISTORIA
A sus 49 años, la actriz y comunicadora Luz Valdivieso fue parte de uno de los talleres que llevó esta conversación al terreno del cuidado de la piel. Junto a la dermatóloga Dra. Lissette Bravo, condujo Encuentro con tu piel, una experiencia que buscó transformar la información médica en una conversación cercana sobre algo que muchas mujeres comienzan a notar, pero que no siempre saben por qué ocurre.
Durante la perimenopausia y la menopausia, la disminución progresiva de estrógenos genera cambios biológicos que también se reflejan en la piel: disminuye la producción de colágeno, se pierde hidratación y elasticidad, la piel puede volverse más fina y aparecen cambios en la firmeza, la luminosidad y la apariencia de las arrugas.
Para hacerlo visible, cinco mujeres se ofrecieron voluntariamente para realizar un análisis facial en vivo mediante la cámara de diagnóstico VISIA. Frente a ellas, la Dra. Bravo fue explicando algunos de los principales signos que pueden aparecer durante esta etapa: pérdida de hidratación, líneas de expresión y arrugas, manchas asociadas al daño solar acumulado, pérdida de firmeza y definición del óvalo facial y una menor luminosidad de la piel.
La experiencia tuvo algo particularmente interesante: cuando una mujer reconoce esos cambios en su propia piel, también descubre que no es la única que los está viviendo. Que aquello que quizás pensó que solo le estaba pasando a ella forma parte de una transformación mucho más amplia y natural.
Más que buscar una piel “perfecta”, el ejercicio puso sobre la mesa algo bastante más importante: entender qué está pasando para poder acompañar a la piel de acuerdo con sus nuevas necesidades. Porque conocerla también permite quererla en sus distintas etapas, entender sus cambios y aprender a cuidarla de una manera diferente.
Ese fue también el mensaje que compartió Luz Valdivieso desde su propia experiencia con una menopausia precoz. La actriz habló abiertamente de los cambios que experimentó en esta etapa y de la importancia de cambiar la narrativa tradicional en torno al paso del tiempo: el objetivo del cuidado personal en la madurez no debería ser detener el tiempo ni intentar parecer otra persona, sino asumir el cuidado como una forma de autoconocimiento y bienestar.
UNA NUEVA ETAPA TAMBIÉN NECESITA UNA NUEVA FORMA DE CUIDAR LA PIEL
Es justamente desde esta comprensión de los cambios hormonales que Vichy desarrolló Neovadiol, una línea específicamente pensada para acompañar a la piel durante la perimenopausia y la postmenopausia. La propuesta parte de una premisa: si durante esta etapa cambian las necesidades de la piel, también debe cambiar la manera de cuidarla.
El corazón de la línea son sus ingredientes, como el Proxylane, una molécula desarrollada por L’Oréal y respaldada por 31 patentes, que busca actuar sobre la estructura de la piel para ayudar a redensificarla y reafirmarla, suavizando la apariencia de las arrugas y disminuyendo la flacidez. A este activo se suman diferentes ingredientes según las necesidades de cada fórmula —como ácido hialurónico, niacinamida, vitamina CG, omegas 3-6-9 y ácido glicólico— para abordar de manera integral algunos de los principales cambios que experimenta la piel en esta etapa: pérdida de densidad y firmeza, resequedad, arrugas, manchas y falta de luminosidad.
La línea propone acompañar estos cambios a través de una rutina adaptada a cada momento. Entre sus productos se encuentra Neovadiol Meno 5 Bi-Serum, un sérum para perimenopausia y postmenopausia que combina Proxylane con omegas 3-6-9, niacinamida, ácido glicólico y vitamina CG para actuar sobre cinco mecanismos visibles de la piel asociados a esta etapa. A él se suman las cremas de día Neovadiol Redensificantes, enfocadas en recuperar densidad, elasticidad y confort; y Neovadiol Magistral, formulada para responder especialmente a la pérdida de lípidos, sequedad, flacidez y arrugas que pueden intensificarse después de la menopausia.
Pero quizás el mensaje más interesante de toda esta conversación no está en una cifra ni en un activo.
Se habló de hidratación. De manchas. De firmeza. De arrugas. Pero, en realidad, se habló de algo mucho más importante: de aprender a escuchar nuestra piel.
Porque la piel cambia… igual que cambia nuestra vida. Cambian nuestras prioridades. Cambia nuestro cuerpo. Cambia la forma en que nos miramos. Y eso no significa que nuestra piel esté peor. Significa que está viviendo la misma historia que nosotras.
Durante mucho tiempo sentimos que había que luchar contra el paso del tiempo. Hoy, la invitación es otra: cuidarnos no para detener el tiempo, no para cumplir un estándar de belleza ni para parecernos a alguien más, sino para entender lo que necesitamos en cada etapa.
Porque vamos a vivir muchos más años. Y vale la pena llegar a cada uno de ellos sintiéndonos bien, saludables y orgullosas de la piel que habitamos.










