Bienes Nacionales

FORESTÍN CELEBRÓ SUS 43 AÑOS CON MÁS COIPOS

  • El símbolo institucional de CONAF festejó su cumpleaños con diferentes primos provenientes del resto del país en el Museo Nacional de Historia Natural, en el parque Quinta Normal.

Con Greta de fondo, el esqueleto de ballena ícono del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), Forestín, el coipo símbolo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), recibió el cariño de párvulos en su cumpleaños 43, quien estuvo acompañado por 4 primos coipos provenientes de diferentes puntos del país.

“Fue una bonita sorpresa que me prepararon mis primos Tamarugo, Raulí, Canelo y Alerce: ¡vinieron de muy lejos a visitarme para mi cumpleaños! Como ellos no conocían Santiago, me pidieron visitar uno de mis lugares preferidos de la capital y ¡qué mejor que el Museo Nacional de Historia Natural!”, expresó contento Forestín.

En la ocasión, Forestín quiso compartir con alumnas y alumnos del jardín infantil Ignacio Carrera Pinto (Santiago) sus conocimientos del ciclo de vida de árbol, muestra preparada por sus colegas de CONAF que trabajan en los viveros que producen árboles utilizados en el programa de arborización Un Chileno, Un Árbol.

Para reforzar la temática, el coipo y sus primos invitaron a niñas y niños a plantar una palma chilena (Jubaea chilensis) en las dependencias del parque Quinta Normal donde se emplaza el museo, específicamente en el jardín Carlos Muñoz, tarea en la que fueron guiados por trabajadores de CONAF y el director del MNHN, Claudio Gómez.

Para José Manuel Rebolledo, director ejecutivo de CONAF, “celebrar un nuevo cumpleaños de Forestín junto a escolares es una gran oportunidad para continuar con la tarea de educación ambiental que ejecuta CONAF a través de su historia, a lo largo del país y qué mejor que inculcando desde pequeños la importancia que tienen los árboles para beneficiar el entorno, en tiempos que comenzamos a experimentar una crisis climática, en donde los árboles y los bosques son nuestros aliados para paliar sus efectos”.

En tanto, Claudio Gómez, director del MNHN, se mostró muy contento de que este tradicional museo haya sido la sede de las celebraciones de Forestín, “nos sentimos honrados de poder ser la casa de la fiesta de uno de los personajes más queridos de nuestro país, Forestín, un símbolo de la protección de nuestros bosques, y que ha trascendido las décadas enseñando a las nuevas generaciones a cuidar nuestra naturaleza, lo que en este momento pareciera ser más necesario que nunca, lo que coincide con nuestro propio mensaje como museo nacional”.

A la plantación de la palma chilena CONAF sumó un aporte para el parque Quinta Normal de doce árboles, entre los que se destacan maqui, maitén, sauce chileno, molle, pelú y belloto del norte, todas nativas, para embellecer el sector Carlos Muñoz, también conocido como Jardín Chileno, en el marco del programa de arborización.

 

Historia de Forestín

Forestín nació el 12 de junio de 1976, durante la Jornada de Evaluación del Programa de Manejo del Fuego, efectuada en la Región del Biobío, cuando se sugirió que la institución debería tener un símbolo para la prevención de incendios forestales.

Su autoría corresponde a la ingeniera forestal de CONAF, Gabriela Omegna. El objetivo era contar con un animal que habitara los bosques del país y que cumpliera un rol similar al oso Fumarola, de Estados Unidos, símbolo del Servicio Forestal de ese país. Más tarde, en 1983 el roedor nativo fue bautizado gracias a un concurso escolar que organizó CONAF en la Región de Valparaíso.

Desde 2014 el coipo Forestín cuenta con sus propias redes sociales (Facebook: @Forestin, Twitter: @ForestinChile e Instagram: @ForestinChile), donde continúa reforzando su mensaje de amor y respeto a la naturaleza, a través de la educación ambiental.

El coipo (Myocastor coipus) es un roedor, el más grande de los nativos que existen en el país (40 a 60 cm de largo, 4 a 10 kg), su pelaje es marrón, con una capa de pelo gris por debajo, más un parche blanco en su hocico, donde se pueden apreciar sus dientes incisivos de color anaranajado brillante. Son herbívoros y les gusta vivir en ambientes húmedos, pues son nadadores (sus manos y pies poseen membranas natatorias). Los coipos tienen una cola larga y escamosa, a diferencia de sus parientes del hemisferio norte, los castores, que la tienen ovalada y aplanada.

Se reproduce en primavera y verano, teniendo 2 pariciones de 2 a 11 crías. La lactancia de las crías ocurre en parte dentro del agua, por lo que la madre tiene los pezones en posición latero-dorsal, de esa forma, sus crías no tienen que sumergirse.

Su distribución en Chile es desde la Región de Coquimbo a la de Magallanes, desde el nivel del mar hasta los 1100 m de altitud. Además, se encuentra en lugares húmedos de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Tanto en Chile como en el resto del mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el estado de conservación de la especie es de preocupación menor.