Opinión

Tecnología de reconocimiento facial: ¿buena o mala?

Impulsado por el contexto de confinamiento que provocó la pandemia por el virus del Covid-19 en todo el mundo, últimamente se ha hablado mucho sobre el reconocimiento facial. De hecho, el The New York Times publicó recientemente un artículo sobre la posibilidad de prohibir el reconocimiento facial, citando que “San Francisco y un importante proveedor de cámaras policiales han prohibido su uso por parte de la policía, e IBM se retiró de su trabajo en esta área” (https://www.nytimes.com/2020/06/09/technology/facial-recognition-software.html?searchResultPosition=1). En esa misma nota, un líder del equipo ético de inteligencia artificial de Google “explicó por qué cree que el reconocimiento facial es demasiado peligroso para ser utilizado en este momento con fines policiales“.

En ese contexto, el sitio Biometricupdate.com también publicó un artículo (https://www.biometricupdate.com/202006/biometrics-experts-call-for-creation-of-fda-style-government-body-to-regulate-facial-recognition), explicando cómo “un equipo de expertos en el campo, dirigido por Erik Learned-Miller de la Universidad de Massachusetts Amherst, ha escrito un libro blanco de 57 páginas titulado ‘Tecnologías de reconocimiento facial en la naturaleza: un llamado a una oficina federal’, que describe los desafíos asociados con la tecnología, los conceptos clave detrás del modelo de la FDA y el entorno regulatorio“.

En mis 11 años de experiencia en biometría, puedo decirle que el reconocimiento facial es una tecnología que ha ido mejorando cada mes, produciendo tasas de precisión increíblemente altas (https://www.csis.org/blogs/technology- policy-blog / how-precision-are-facial-Recognition-systems-% E2% 80% 93-and-why-does-it-matter). Los problemas que surgen no son el resultado de la tecnología en sí misma, sino que, al igual que internet, depende de cómo la utilicemos.

En el último tiempo, en Chile se ha visto un aumento en su uso en distintos sectores, como en el transporte público para identificar a quienes evaden el pago, plantas productivas y, en un futuro, en gimnasios y universidades, por ejemplo. Esta herramienta tecnológica también ha sido de gran ayuda para el plan de desconfinamiento en la Región Metropolitana, dado que algunas oficinas se han apoyado en ella para que sus empleados puedan regresar de manera segura a las oficinas mediante el control de temperatura, ingreso, entre otros.

Además, hay algunos que han agradecido su uso ya que ésta habría influido en la disminución del riesgo de contagios de Covid-19, gracias a las medidas de higiene, controles de accesos y distanciamiento físico que permite aplicar el reconocimiento facial.

Creo que todos los casos de uso de reconocimiento facial deben ser aprobados por consentimiento del usuario y todos los demás deben estar prohibidos. Por ejemplo, cuando verifico mi identidad al mostrar mi licencia de conducir, doy mi autorización. Sin embargo, cuando camino por la calle y una cámara captura mi imagen, es sin mi permiso. La tecnología de reconocimiento facial siempre debe permitirse cuando alguien lo aprueba y nunca sin él, a menos que lo autorice un organismo gubernamental o un tribunal.

La aplicación de nuevas tecnologías, a nivel general, siempre han tenido una etapa inicial cuestionada y de desconfianza. Hace más de diez años, cuando comenzó la utilización de la huella como modo de verificación de identidad en Chile, había mucho desconocimiento sobre su funcionamiento y eficacia. Hoy, prácticamente casi todos los trámites en bancos, isapres, centros médicos, entre otros, se hacen por esta vía. Finalmente, todo forma parte de un periodo de familiarización y adaptación natural necesaria para el humano.

Las tecnologías actuales de reconocimiento facial son más precisas que las del ojo humano y almacenan datos biométricos para fines futuros. Además, esto es lo que se conoce como una coincidencia 1: 1, que es muy precisa y segura. Por otro lado, cuando se identifica a alguien usando una imagen capturada por una cámara, ésta debe compararla con las imágenes almacenadas en una base de datos. Esto se llama una coincidencia 1:N, que no es tan precisa.

La falta de precisión aquí es simple de explicar: al comparar una imagen facial con cientos, miles o incluso millones de imágenes contenidas en una base de datos, el sistema puede encontrar muchas que son muy parecidas, y por esta razón, está obligado a cometer errores. Es un escenario totalmente diferente cuando se realiza una coincidencia 1: 1, donde el resultado es solo positivo o negativo. Es así como las coincidencias 1: 1 que comparan una imagen facial con un documento de identificación válido (con consentimiento) es mucho más efectivo, otorgando a los usuarios la experiencia de un proceso de verificación de identidad mucho más acucioso.

La tecnología de reconocimiento facial también es útil, pero debemos comenzar a centrarnos en sus usos y no en la tecnología en sí. En medio de esta pandemia, esta herramienta tecnológica nos está ayudando a realizar transacciones remotas que requieren verificación de identidad y firmas electrónicas desde la comodidad de nuestros hogares con bancos, médicos, compañías de seguros y más, manteniendo a todos seguros en el proceso (https: / /www.i-scoop.eu/biometrics-market-2020/).

Ricardo Navarro, CEO Toc Biometrics. 

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