Opinión

Cambio de hora: pequeños ajustes para cuidar nuestra salud

Cada cambio de hora implica mucho más que adelantar o retrasar el reloj. Nuestro organismo funciona con ritmos biológicos que regulan el sueño, el estado de ánimo, el apetito y los niveles de energía. Por eso, durante los primeros días pueden aparecer cansancio, somnolencia, irritabilidad o dificultades para concentrarse.

En niños y niñas, la adaptación puede reflejarse en problemas para conciliar el sueño, mayor irritabilidad o cambios en sus horarios habituales. La recomendación es anticipar gradualmente las rutinas de sueño, evitar pantallas antes de acostarse y mantener horarios regulares para las comidas.

En adolescentes y jóvenes, el uso nocturno de celulares y dispositivos puede dificultar aún más la adaptación. Dormir las horas necesarias, disminuir las pantallas durante la noche y aprovechar la luz natural durante el día son medidas sencillas que pueden ayudar.

En personas adultas, es importante mantener horarios estables de descanso, evitar comidas abundantes y exceso de cafeína durante la tarde y noche, además de incorporar actividad física regularmente.

Las personas mayores pueden ser más sensibles a las modificaciones del sueño. Mantener rutinas, exponerse a luz natural durante el día y evitar siestas prolongadas favorece una mejor adaptación.

Desde la Atención Primaria de Salud, el llamado es a enfrentar este cambio de manera gradual. Si las alteraciones del sueño, el ánimo o el cansancio persisten o afectan significativamente las actividades cotidianas, es recomendable consultar en el centro de salud.

Dra. Jessica Pradenas Toro
Directora de Dirección de Salud de la Municipalidad de Santiago

 

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