Diego Noya
Product Manager, Connectivity, Media & IP
CenturyLink América Latina.
En tiempos en que se habla de innovación, transformación digital y de la Cuarta Revolución Industrial, la nube constituye un elemento esencial para materializar todos los beneficios y promesas de esta verdadera ola de cambios en los negocios.
Con un mercado global que asciende a los 180 mil millones de dólares de ingresos para los proveedores, las tecnologías basadas en la nube se encuentran en una fase de total consolidación. De hecho, este mercado en sus distintas versiones de servicios SaaS (software), IaaS (infraestructura) y PaaS (plataforma), tiene en la actualidad, como conjunto, un ritmo de crecimiento de un 24% anual, de acuerdo a datos de Synergy Research Group[1].
Las razones de estas cifras tan elocuentes dicen relación con la necesidad de que las empresas puedan hoy profundizar su innovación y hacer un uso intensivo de la información, para lo cual requieren de tecnologías que les brinden una mayor flexibilidad, tanto a nivel de infraestructura como de costos, para enfrentar los nuevos desafíos de sus mercados.
Para avanzar en tal tarea, que no es otra cosa su transformación digital, el Cloud Computing es hoy no sólo una opción, sino una necesidad de primer orden, puesto que forma parte esencial de los nuevos “ecosistemas” de negocios. En ellos, las organizaciones, junto con estar interconectadas con sus partners, proveedores y clientes, deberán recurrir a múltiples fuentes de datos para obtener información estratégica para sus negocios, por lo que la nube les ofrece una plataforma ideal para cumplir con esos desafíos de manera ágil y con los máximos niveles de seguridad.
El Cloud Computing brinda a las organizaciones la posibilidad de insertarse rápidamente en el nuevo contexto, ayudándoles en sus capacidades para crear productos, servicios y experiencias mejoradas digitalmente. El adecuado desarrollo de dichas capacidades será en donde se jugará, en buena medida, la competitividad y el futuro de las organizaciones. Y no estamos hablando del largo plazo, porque se estima que sólo en dos años más, al menos la mitad de las dos mil empresas más importantes del mundo verán que de dichas capacidades dependerá ya la mayor parte de sus negocios.
Aunque muchas compañías asocian la nube como una solución principalmente orientada a ayudar a reducir costos, lo cierto es que hoy esa razón es la más importante sólo para un 28% de quienes despliegan este tipo de servicios. En efecto, las encuestas disponibles a nivel global demuestran que hoy el ahorro de dinero es sólo la quinta razón en importancia para las empresas, siendo las prioritarias los temas vinculados con la disponibilidad del negocio y la innovación.
Un 41% de las organizaciones afirma que la motivación central para adoptar la nube fue mejorar su disponibilidad y su resiliencia, mientras que un 39% asegura que el objetivo principal fue mejorar su agilidad y capacidad de respuesta. Tras estas dos motivaciones, encontramos a un 34% de las empresas que ven en la nube una forma de acelerar la innovación de sus productos, mientras que un 31% ve en el Cloud Computing la posibilidad de acceder a la mejor solución de TI disponible en el mercado.
Más atrás, entre las razones prioritarias de la adopción de la nube, se ubican: Gestión simplificada (26%); Cambiar de CapEx a OpEx (21%); Viabilizar mejor a la fuerza de trabajo móvil (19%); Modernización de Data Center (18%); Soportar los servicios globales compartidos (12%) y Mejorar la alineación con los clientes (10%).
A nivel local, en Chile también vemos que los costos no son ya una razón de primer orden para adoptar la nube, porque se piensa en otros aceleradores para el negocio y las TI. Así, según IDC, en el país se asocia al Cloud Computing como una plataforma ideal para brindar acceso a nuevas funcionalidades (75%) como beneficio principal, ubicándose más atrás su capacidad de elasticidad (67%), el ser habilitador de otras soluciones (61%), su capacidad para mejorar la productividad (60%) y pasar de capEX a OpEX (43%).
Desde el punto de vista de las tecnologías, es evidente que la adopción y crecimiento de las soluciones relacionadas con la Internet de las Cosas (IoT), el Big Data y la inteligencia artificial están impulsando los servicios basados en la nube en todo el mundo. Esto se ve reflejado en la fuerte expansión del IaaS (Infrastucture-as-a-service), un mercado que en Latinoamérica podría pasar de los US$1.800 millones del año pasado a los US$7.400 millones en 2022, según cifras de Frost & Sullivan. En 2017, en la región ese mercado (IaaS) se repartió, prácticamente, entre 4 países, llevándose Brasil la mayor parte (50,7%), seguido de México (22,9%), Chile (7,9%) y Colombia (6.5%).
Las cifras también resultan elocuentes a la hora de marcar las preferencias de las empresas sobre el tipo de nube, ya que un 85% de ellas afirma tener una estrategia multi-cloud. ¿Necesita alguna otra cifra para comprender el impacto que los servicios basados en la nube tienen hoy? Entonces, un último dato: las empresas que la adoptan y mejoran su productividad crecen un 19,6% más rápido que sus competidores.










