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Emprendedora de Concepción entrega valioso apoyo a bomberos y a un hogar de anciano siniestrado por incendios

Mientras continúan las labores de combate a los incendios en algunas localidades del país, son varias las ayudas que se han entregado a los damnificados por el avance de las llamas. Tal es el caso de la franquiciada de G&N Brands, Kareen Sylvester administradora de locales Doggis, Juan Maestro y Tommy Beans en la Región del Biobío y quien decidió de forma voluntaria ayudar con comida, agua y otros productos a bomberos y un hogar de ancianos de la región.

La contingencia ha destruido más de 1.500 viviendas y ha generado millonarias pérdidas debido a los daños en recintos educacionales, centros de salud y otros establecimientos. Este escenario es el que provocó que la emprendedora se movilizara junto a su familia y varios de los colaboradores que trabajan en sus locales de Concepción y Coronel.

“Nosotros fuimos puntualmente con los bomberos de Copiulemu, localidad semirural a las afueras de Concepción, porque tenemos un colaborador nuestro que estaba en esa zona y nos comentó que la ayuda estaba siendo lenta en distribuirse”, comenta Sylvester, quien entregó agua, alimentos y otros insumos para ayudar a los voluntarios a minimizar los efectos de la exposición al humo.

A este aporte se suma el que realizó a los damnificados del hogar de ancianos Nazareth de Tomé, cuyos residentes fueron trasladados a un colegio cercano en donde fueron provistos de enseres básicos y alimentos luego que las llamas llevaran el recinto hasta las cenizas. “Como tenemos varias marcas, fuimos en ese foco de ayuda, de llevar verduras frescas, carnes, pollos, lomos, etc. Que son las cosas que ellos más necesitan para complementar los alimentos no perecibles”, explica.

“No cuesta nada aportar con un granito de arena”

Kareen Sylvester ha estado vinculada a G&N Brands durante 15 años. Desde ese entonces, no solo ha tenido la oportunidad de crecer mediante el modelo de franquicias con locales Doggis, Juan Maestro y Tommy Beans, sino que también de colaborar en situaciones de contingencia como ocurrió tras el devastador terremoto y tsunami de 2010, cuando varias regiones del sur sufrieron los embates de este movimiento telúrico.

En esa oportunidad, decidió ayudar a los más pequeños de Dichato, pueblo costero en la comuna de Tomé, en la Región del Biobío. “Teníamos la mascota de Doggito, entonces fuimos con la camioneta cargada de dulces y todo orientado a que los niños pasaran un buen momento. Acudimos con todo lo que encontramos en el local como la heladería y los dulces, dando un poquito de felicidad ante ese caos”, comenta.

La emprendedora también trasladó a voluntarios de bomberos durante el combate de incendios forestales que se generaron con mayor intensidad en las regiones de O’Higgins, el Maule y Biobío en 2017, y durante el estallido social donó toda la mercadería de un local que debió cerrar a hogares de ancianos y un recinto del Sename. “La motivación es la misma que hemos tenido siempre ante la misma eventualidad. Siempre hemos estado presente con la comunidad y no cuesta nada aportar con un granito de arena”, remarca.

Por eso, no queda ajena a los particulares que se han negado a prestar ayuda para combatir las llamas que siguen afectando a la zona centro-sur del país, incluso bloqueando el acceso al agua de sus piscinas. “Me parece incomprensible. Creo que pensar que porque a mí no me toca no voy a dar una mano al otro, no tiene explicación alguna, es de un egoísmo realmente impensado”, declara al respecto.

“La verdad es que es una calamidad tremenda porque se pierden generaciones de familias que han estado tirando pala. El tema del campo es una cuestión que ya es complicada porque requiere mucho esfuerzo, y te quedas con las manos atadas. Pierdes casas, se te van los recuerdos, pero tienes animales, terrenos. Entonceses un remezón gigante”, sincera.

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