Educación Cívica

FRENTE A UNA LARGA LISTA DE ELECCIONES HAY QUIENES PIENSAN EN VOTO ELECTRÓNICO

  • Si bien el sistema es utilizado en varias partes del mundo las opiniones están divididas. Xavier Bonnaire, doctor en Informática y académico de la USM, entrega su análisis a puertas de la mega elección del fin de semana.

 

En la actualidad, donde la pandemia del COVID-19 ha digitalizado una gran cantidad de servicios, pareciera pertinente preguntarse si el voto electrónico es una opción a futuro en Chile. A nivel mundial, la experiencia es dispar y países como Estados Unidos, India, Brasil, entre otros, han experimentado con este sistema en busca de una mejora en la eficiencia, transparencia y rapidez del conteo.

No obstante, la experiencia internacional ha generado debate entre los expertos y en Chile las pocas votaciones electrónicas que se han realizado no han sido satisfactorias. En 2018, la Unión Demócrata Independiente intentó realizar sus comicios con este sistema y el resultado no fue el esperado. Finalmente la votación no se efectuó producto de la intermitencia de las máquinas de voto y finalmente tuvo que suspenderse.

Xavier Bonnaire, doctor en Informática y profesor de la USM, indica que “los problemas del voto electrónico en países como Chile comienzan cuando la persona debe identificarse y probar su identidad. En países más avanzados se realiza con tarjetas biométricas de reconocimiento, pero acá es probable que fuese con el RUT y con una contraseña. Ese modo no es seguro, dado que nuestro RUT lo tienen en el retail, en el banco y está disponible en muchas bases de datos. En términos de ciberseguridad es altamente riesgoso”.

 

Problemas del voto electrónico

 

Otro de los inconvenientes del voto electrónico es el eventual hackeo del sistema o del computador que contabiliza los votos, puesto que, incluso, existen softwares automáticos que realizan esta tarea. De hecho, en una de las últimas DEF CON (una de las convenciones de hackers más antiguas del mundo), se hicieron pruebas a máquinas certificadas por el Gobierno de los Estados Unidos y no hubo mayores problemas para alterarlas.

Una experiencia similar tuvo Francia. Se intentó instaurar el voto electrónico para los ciudadanos residentes fuera del país, pero la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) estableció que había fallas graves que hacían peligrar el proceso. “Cualquier sistema digital o industrial es falible. La regla número uno es que no hay sistema 100% seguro. Uno puede protegerse de lo que conoce y de las vulnerabilidades, pero no puedes protegerte de lo que no conoces. Eso lo podría aprovechar un grupo de hackers para el propósito que estime conveniente”, indicó Bonnaire.

Países como Estonia, donde casi todas las gestiones públicas se realizan con un clic, llevan a cabo de manera ejemplar el voto electrónico, pero a nivel global representan una excepción. El experto de la USM indica que esto pasa porque Estonia es un país altamente calificado en ciberseguridad y que no representa una realidad mundial “el voto presencial en papel es muy difícil de intervenir. Además, se pueden realizar reconteos porque está el voto en físico y existe todo un aparataje político que vela por un adecuado proceso. En cambio, en el voto electrónico, la máquina siempre dará el mismo conteo y para intervenir una elección solo habría que hackear el computador central. Para un experto, a veces, es muy difícil determinar si un computador está o no intervenido”.

Incluso en países altamente tecnológicos como Holanda, Inglaterra y Francia el voto electrónico se ha descartado porque no presenta garantías reales. “El papel es mejor porque iguala a la población en términos tecnológicos. Yo veo imposible adoptar el voto electrónico en Chile. Hay países líderes en ciberseguridad que lo han descartado y han elegido el voto en papel porque sigue siendo el modo más seguro y confiable”, concluyó Bonnaire.

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