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Un tequila hecho por chilenos brinda por el Día Mundial del Tequila

El crecimiento del segmento premium y el interés por los productos con origen están transformando la forma de disfrutar este destilado en el país. En ese contexto Casa Maia, un tequila pensado por chilenos y elaborado bajo tradición mexicana, recientemente premiado en Jalisco como uno de los mejores del mundo, comparte las claves detrás de este cambio cultural.

Santiago, julio de 2026- Cada 24 de julio se conmemora el Día Mundial del Tequila, una fecha que invita a reconocer la historia y tradición de uno de los destilados más emblemáticos de México. En Chile, el tequila atraviesa uno de sus momentos de mayor evolución, impulsado por el crecimiento sostenido del segmento premium y por consumidores que buscan experiencias de consumo más sofisticadas, poniendo cada vez mayor atención en el origen, la elaboración y la historia detrás de cada botella.

Con más de 1.800 años de historia, el tequila ha vivido una profunda transformación. Nacido como un destilado profundamente ligado a la cultura mexicana, hoy forma parte de algunas de las experiencias gastronómicas más prestigiosas del mundo. En Chile, ese mismo cambio comienza a reflejarse en un consumidor que privilegia el origen, la calidad y la historia detrás de cada botella.

“Hoy existe un consumidor mucho más informado, que quiere conocer qué hay detrás de cada botella. El tequila dejó de ser solamente una bebida para celebrar; hoy también es una experiencia donde importan el origen, la tradición y la calidad del producto“, explica Joaquín Lajehanniere, cofundador de Casa Maia, un tequila elaborado bajo denominación de origen entre chilenos y mexicanos que recientemente obtuvo la Medalla de Oro en la categoría tequila cristalino del Latin America World Spirits Competition 2026, realizado en Jalisco.

Cinco costumbres que están cambiando entre los consumidores de tequila en Chile

Del shot a la degustación
Cada vez más consumidores descubren que un tequila premium no está pensado para beberse de un solo trago. La tradición mexicana invita a disfrutarlo lentamente, apreciando su aroma, textura y evolución en boca. También cambia la forma de servirlo: idealmente muy frío y sin sal ni limón, ya que estos acompañamientos alteran sus características naturales.

El origen cobra protagonismo
Así como ocurre con el vino o el whisky, conceptos como la denominación de origen, la trazabilidad y el trabajo artesanal son cada vez más valorados por quienes buscan productos premium. Reflejo de esta tendencia, Casa Maia desarrolló su perfil sensorial junto a Zandra Gómez, reconocida como la mejor maestra tequilera de México en 2024, y produce su tequila en San Juanito de Escobedo, en los tradicionales valles tequileros de Jalisco, donde el agave crece en suelos volcánicos que aportan características únicas al destilado.

Más allá de la coctelería
El tequila premium amplía sus ocasiones de consumo. Además de clásicos como la Paloma, Margarita, Negroni o Carajillo, comienza a incorporarse a experiencias gastronómicas y maridajes, especialmente junto a postres con chocolate, vainilla o notas amargas, siguiendo una tendencia que ya se observa en restaurantes de alta cocina alrededor del mundo.

La calidad cambia la percepción
El crecimiento del segmento premium ha permitido que muchos consumidores redescubran el tequila. A diferencia de los tequilas blancos tradicionalmente asociados al consumo rápido, propuestas elaboradas con procesos de añejamiento y filtrado ofrecen perfiles mucho más suaves y equilibrados, acercando el tequila incluso a quienes antes evitaban este destilado.

El tequila también cuenta historias
Hoy la experiencia no termina en el contenido de la botella. El diseño, la identidad y el relato detrás de cada marca también forman parte de la propuesta. En esa línea, la botella de Casa Maia, creada por el diseñador chileno Ian Wallace, fue reconocida en los Indigo Design Awards 2026, uno de los principales certámenes internacionales de diseño. Su propuesta transmite sofisticación, elegancia y permanencia, transformando la botella en un objeto que puede seguir formando parte de los espacios de quienes la adquieren.

“Nuestro propósito es acercar a Chile una forma más auténtica de entender el tequila, respetando la tradición mexicana y mostrando que detrás de cada botella existe historia, origen y un enorme trabajo artesanal. Ver cómo evoluciona la forma de consumir este destilado nos confirma que ese cambio cultural ya comenzó”, concluye Lajehanniere.. 

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