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Migraña: la enfermedad invalidante

Afecta alrededor del 10% de la población mundial y es más común en mujeres que en hombres. Ante cualquier signo de alarma, como dolores de cabeza que cambian de intensidad y frecuencia, se recomienda acudir inmediatamente a un especialista.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud 2016 – 2017, la migraña es la patología que lidera la lista de enfermedades frecuentes en Chile. Según la Dra. María Loreto Cid, neuróloga de la Unidad del Dolor del Hospital Militar, la migraña es una enfermedad neurológica benigna, con algún origen genético, y que tiene un tratamiento particular diferente de otros dolores de cabeza como las cefaleas tensionales y las producidas por bruxismo o sinusitis, entre otros. “La migraña es uno de los dolores de cabeza que produce más incapacidad, de hecho, las personas tienen que pedir licencia o irse a la casa y dejar lo que está haciendo en numerosos casos” declara.

La migraña afecta a alrededor del 10 % de la población mundial. Es una enfermedad neurológica compleja que se caracteriza por cefaleas recurrentes que pueden ser debilitante. Si bien esta condición se confunde frecuentemente con fuertes dolores de cabeza, lo cierto es que puede producir episodios de gran intensidad con síntomas asociados como náuseas, vómitos y/o mareos con sono y/o fotofobia, capaces de invalidar a una persona para que pueda realizar sus actividades de manera normal 4.  Entre todas las patologías, ocupa el sexto lugar de años vividos con invalidez y es tres veces más común en las mujeres que en los hombres.

La migraña está asociada a importantes comorbilidades: Psiquiátricas, neurológicas, respiratorias, cardiovasculares, etc. Y además se categoriza principalmente por la frecuencia de las crisis en:

  • Migraña episódica: Cefaleas que ocurren menos de 15 días al mes
  • Migraña crónica: Cefaleas que ocurren más de 15 días al mes, durante 3 meses, en las cuales al menos ocho tengan características de migraña.

Un estudio de la OMS realizado en 195 países entre 1990 y 2016, señaló que las crisis de migraña son la segunda causa de incapacidad para trabajar o realizar actividades cotidianas de manera normal. Éstas se inician usualmente a comienzos de la edad adulta y la mayoría de los afectados tienen entre 25 y 55 años.

La Dra. Cid explica que las migrañas tienen diferentes gatillantes que producen ciertos cambios a nivel cerebral, por ejemplo, los aromas fuertes de comidas o perfumes, “cada persona tiene que reconocer los estímulos propios que inician el dolor de cabeza. Lo importante es que el paciente reconozca cuando comienza su migraña, tome el analgésico idealmente dentro de los primeros 15 minutos, porque mientras más tiempo pasa el dolor se intensifica y hace más difícil aliviarlo. En el caso de pacientes crónicos el tratamiento es distinto”. En cuanto a los desencadenantes de las crisis de migraña, el Dr. Peter Goadsby, director del Headache Center de la Universidad de California, San Francisco, señala que otro tipo son los que están esencialmente relacionados con cambios: “cambios en los hábitos de sueño, no dormir lo suficiente o dormir demasiado; cambios en los hábitos alimenticios, saltarse comidas por ejemplo; cambios en el nivel de estrés, tener demasiado o, paradójicamente, cuando se relaja tal vez durante el fin de semana o en unas vacaciones y se tiene poco estrés, ese cambio provoca dolor de cabeza; El cambio climático, el cambio en la presión barométrica es una cosa establecida para desencadenar migrañas. Así que todo se trata de cambios” afirma.

Actualmente existen dos tipos de tratamientos para la migraña: agudo y preventivo. El tratamiento agudo consiste en medicamentos que se administran durante una crisis para ayudar al alivio del dolor y los otros síntomas; sus beneficios son moderados, presentan problemas de tolerabilidad y potencial  abuso de medicación. Dentro del tratamiento agudo están los medicamentos de tipo analgésicos, triptanes, antieméticos, ergotaminas y algunas combinaciones.

El tratamiento preventivo busca disminuir la frecuencia, duración e intensidad de las crisis. En este caso también se utilizan medicamentos, los cuales se toman regularmente, incluso si no está experimentando migraña. Los tratamientos preventivos pueden reducir la discapacidad y el costo del tratamiento. Hoy en día, hay tratamientos preventivos efectivos disponibles, pero muchos se asocian con problemas de cumplimiento del paciente. Para la migraña episódica, los tratamientos usados son betabloqueantes, antidepresivos, antiepilépticos, entre otros. En migraña crónica, en algunos casos se usa toxina botulínica.

Al respecto, la Dra. Cid explicó que la idea de los tratamientos preventivos “es bajar el número de crisis mensuales y /o hacerlas más leves, especialmente cuando hay compromiso en la calidad de vida del paciente y no responden a los fármacos orales. Una nueva clase de anticuerpos monoclonales fue desarrollada específicamente para el tratamiento preventivo de la migraña y ya está aprobada por la FDA y la EMA”.

Visita al especialista

A modo de recomendación, la Dra. Cid señala que “es importante que cualquier dolencia de inicio reciente, o que cambie en intensidad, frecuencia o características -como por ejemplo que comience a doler una parte diferente de la cabeza o que tenga síntomas como náuseas y vómitos- es recomendable que sea estudiada por un especialista para ir descartando opciones. Nuestra sugerencia es que cualquier signo de alarma sea consultado por el paciente, de manera de tener claridad que tratamiento se puede aplicar”.

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